¿Quienes somos?




El comienzo
Éramos empleados. Dos personas trabajando en el mismo local de calzado para otra persona, sin saber que Dios ya tenía algo planeado para los dos.
Así nos conocimos Michelle y Dylan. Y aunque al principio solo éramos compañeros de trabajo, con el tiempo descubrimos que compartíamos la misma filosofía de vida, la misma manera de ver el mundo y sobre todo, teníamos esa llama interna, esa que te dice que lo que te propones, lo consigues.
Un día cualquiera le pregunté a Michelle si alguna vez había pensado en emprender. Me respondió de una forma tan apasionada que algo en mí supo en ese momento que lo que cada uno quería individualmente, lo íbamos a lograr juntos.
No era casualidad, Dios tenia un plan.
Por más mentalidad que uno tenga, hay momentos en los que solo Jesucristo te puede levantar, porque la vida es muy cruel, injusta y difícil. Y por eso nos unió: porque si tienes a alguien en el que puedes confiar y comparte el mismo objetivo, es prácticamente imposible rendirse, si uno cae, el otro lo levanta.
Así que le propuse emprender en lo que ya conocíamos: calzado. No lo dudó ni dos segundos.
No teníamos dinero. No teníamos local. No teníamos mercancía, ni clientes, ni nombre en la industria. No teníamos nada, excepto hambre de éxito. Y eso fue suficiente para lanzarnos al abismo sin mirar hacia abajo.
Pero como mencione antes, la vida es difícil y cruel, así que la emoción duró poco.
Aunque arrancamos en temporada alta, la poca mercancía no nos ayudo mucho. Y luego vino la temporada baja, sin base económica para sostenerse, hasta día de hoy, no sé como seguimos activos… Semana tras semana sentíamos que íbamos a quebrar. Muchas deudas, muchos gastos, pocos clientes. Meses enteros trabajando sin pago, destruidos física, mental y emocionalmente. Hubo momentos donde quisimos dejarlo todo.
Pero Dios jamás abandona.


El camino
Poco a poco, Cheldy fue ganando nombre. Un cliente a la vez, una venta a la vez, una semana más de pie cuando todo decía que no.
La línea siempre fue hacia arriba, aunque con altibajos. La ansiedad y el estrés no se van, no vamos a mentir. Pero hay algo que sí cambió: ya hay respiro. Ya hay progreso.
Hoy, gracias a Dios, tenemos bodega mas grandes, más referencias en mercancía, y una marca que ya se conoce más allá de donde empezamos. Hemos dado el salto a lo virtual, haciendo envíos a Colombia y Venezuela, y esto ha abierto puertas que antes no veíamos.
No lo decimos con arrogancia, lo decimos con gratitud. Porque sabemos de dónde venimos y lo que costó cada paso. Dios ha sido fiel, y Él seguirá mostrando el camino.
Esto sigue siendo el comienzo. Hay muchos proyectos por delante, muchas cosas que Cheldy todavía tiene por dar. Y seguiremos, porque esa llama interna con la que empezó todo sigue viva e intacta.


El objetivo
Detrás de cada producto hay una historia. Detrás de Cheldy hay dos personas que apostaron todo por un sueño cuando no tenían nada más que solo las ganas.
No somos una empresa, ni una marca gigante que hace millones de ventas. Somos dos jóvenes que decidieron que el miedo no iba a ser más grande que el sueño. Que si Dios estaba de su lado, no importaba lo que viniera.
Creemos en cuatro cosas que guían todo lo que hacemos en Cheldy: Ofrecer calidad, velocidad, innovación y humanidad. Ese último lo agregamos porque sentimos que es lo más importante. Queremos romper el muro entre marca y cliente. Queremos que sepas a quiénes le compras, que conozcas la historia detrás de lo que tienes en tus manos.
Porque Cheldy no es solo calzado. Es una historia de dos personas que no se rindieron. Y esa historia apenas está comenzando.
